Death

Death

lunes, 30 de junio de 2008

Incógnita


Veo tus ojos mirando

el vacío, que es la nada

que ahora me está rodeando

y penetrando mi alma.

Por qué tan lejos estás,

y tan cerca te siento...?

Acaso este amor es más

que todo el espacio tiempo?

Cómo el llanto mitigar,

mis gritos poder ahogar...?

Cómo revivir cada momento

cuando la muerte está al acecho...

Y creer que volverás...

que mi amor es importante,

que en tu mundo, nadie más

será capaz de reemplazarme...?

domingo, 29 de junio de 2008

Amor

Qué es el amor? Infame sentimiento,
que nos tumba la vida en un momento;
y nos hace vivir siempre a la espera
de tornarse verdad nuestra quimera.
Qué es el amor? Ridícula experiencia
que, tomando decisiones sin consulta,
nos lleva a disfrazar lo que se oculta.
Qué es el amor? Utópica mentira
que nos ciega la mente hasta la ira;
y, con burdas e inventadas ilusiones,
sólo deja en nuestro pecho desazones.
Qué es el amor? Absurdo imaginario
que convierte la vida en un calvario;
y lastima sin piedad nuestra conciencia,
haciendo insostenible la existencia.

Extrañaré III



Extrañaré la ausencia
De insólitos sonidos
Cuando, esta cálida presencia
Haya desaparecido.
Extrañaré los ruidos
Que, hermosa jovialidad,
Produjera en mis sentidos
Revolución… pero en paz.
Extrañaré la alegría
De las cosas compartidas;
La amistad que se imponía
Acercando nuestras vidas.
Extrañaré la ansiedad,
Que implicaba juventud;
La ignota felicidad
De tener una inquietud.
Extrañaré la paciencia
Con que hube de persistir
Para, tan hoscas esencias
Compenetrar conseguir.
Extrañaré las locuras
Que juntos pudimos hacer,
Detestando esta cordura
Que siento en mí aparecer.
Extrañaré extravagancias
Asomándose en mi ser;
Las olvidadas fragancias
Que conformaron mi ayer.
Extrañaré las sonoras risas,
Ese estar siempre bromeando;
Las gracias dichas de prisa,
Tal vez eludiendo un llanto.
Extrañaré noches enteras
Que tantas veces pasamos,
Y desearé la última… eterna,
Para nunca separarnos.
Extrañaré los expresos sueños,
Imposibles de realizar,
Pero a la vez tan concretos
Para mi yo impresionar.
Extrañaré…
Baby, la audacia en tu voluntad;
Fernando, en tus campos cabalgar;
Walter, tu velero navegar;
De los tres, la amistad
… extrañaré;
Y yo, Elena, lloraré…

Quisiera

Quisiera ser una onda
de mágica luz divina
e iluminarme en tu boca
con una eterna sonrisa;
y transmitirte mis ganas
de la vida, que no tengo;
y revivirte en mis ansias
del amor, que no poseo;
fundiéndome en tus entrañas,
que necesitan mi aliento,
regalarte así mi aura,
perdurándote en mi tiempo.

Hoy


Tengo una clase de angustia
que no logro definir.
La ansiedad me circunda
y me llega a comprimir.
Voy buscando soledades
y amados seres dejando,
y siguiendo mis afanes
por otros los voy cambiando.
Amistades, compañías
van cayendo en el camino;
corro y corro por la vida
persiguiendo mi destino.
Y tal vez, al alcanzarlo
ya no quiera conocerlo;
quizá añore lo olvidado
y ya no tenga retroceso.

Un Caballo Y Un Jinete

Un caballo y un jinete en la noche ya se van;
un destino que se pierde, un camino y un final.
Unos ojos que lo aman, están llorando por él,
una voz triste lo llama, él se va sin responder.
Unas manos lo saludan, él se va sin un adiós.
Las estrellas lo alumbran, se va alegre y soñador.
El camino es muy largo, mas pronto terminará;
ya está lejos del pasado al que no regresará.
Pasan rápido en el tiempo, que asustado, se hace a un lado;
casi está alcanzando al viento su veloz caballo blanco.
La noche ya está cansada y da paso al nuevo día;
sale el sol de la alborada, se duerme la luna fría.
Una luz se va aclarando, ya está a punto de llegar;
corre y corre su caballo, corre y corre sin parar.
Ocurre algo inesperado, todo es oscuridad,
ya no corre su caballo... es la muerte, es el final.
En las noches, galopando, dicen que lo ven pasar,
y alguien lo sigue llorando en algún remoto lugar.

Alguien Muy Singular


Con tu inocente frescura
Y tu gracia singular,
Demuestras una segura
Y firme personalidad.
Razonas tu pensamiento,
Lo acomodas a tu modo;
Descartas los contratiempos
E imaginas que eso es todo.
Derrumbas muros de piedra,
Que ante ti se interponen;
Cortas los lazos de hiedra,
Que atraparte se proponen.
En tu rostro, felicidad
Dibujan tus sonrisas…
Lástima…! No sea verdad
Esa luz que te ilumina.
Quien es capaz de leer
Entre líneas tus palabras,
También puede prever
Tu tristeza cuando hablas…
Que no hay tal seguridad,
Sobre un hilo vas andando
Sin importarte, en verdad,
Si éste se va cortando.
Heridas llevas ocultas
Adentro, en tus sensaciones,
Sabiendo que ellas te abruman,
Te alejan de tus nociones…
Buenas y malas que existen
Allí dentro de tu mente;
Muchas… aún no conociste,
Tantas… quieren conocerte.
Ellas todas te obnubilan,
Confunden tus sentimientos;
Te ciegan y te encandilan
Con falso deslumbramiento.
La fuerza tener quisiera
Para del mundo arrancarte,
Ir contigo a un lugar cualquiera,
Al hiperespacio llevarte…
Cómo hacer para intentarlo,
Si no sabes ni quién eres?
Con tu ayuda podría lograrlo…
Si vuelcas en mí… qué quieres?!
Dámelo todo, sin nada;
No me des nada, sin todo…
Nada es todo y todo es nada;
Juntos seríamos un todo.

Muerte Peregrina

Hice una gran fogata, pero el viento la apagó,
y ese mismo viento zaino mi castillo derrumbó.
Pasó una brisa dejándome una ráfaga de amor,
luego volvió a buscarla, dejándome sólo dolor.
Hice un viaje muy largo, fui al desierto a olvidar;
lloré, creyendo estar sola, y el viento me oyó llorar.
Incansable peregrinaje, mi inagotable sufrir;
en soledad, busqué la muerte, y el viento me vio morir.

Exposición

Reconstruir mi mundo…
Qué importante que suena!
Y si embargo, el mundo
No vale lo que mi pena…
Pena por ti y por mí..
Por ti, pues estás sufriendo.
Necesito oírte reír…
Por mí, porque estoy muriendo.
Reconstruir mi mundo…
Para qué reconstruirlo…?
Por qué llamarlo mi mundo…?
Si podemos compartirlo…
Yo, mi nube te regalo,
Puedes subirte tranquilo;
Si me dejas realizarlo,
No va a caerse el castillo.
Reconstruiremos mi mundo,
Si me ayudas a encontrarlo.
Lo haremos tú y yo juntos,

Sólo tienes que desearlo…

Eres III



Eres como la lluvia en verano, del invierno eres el sol,
En primavera, fruto solitario, y en otoño eres flor.
Vuelves la risa llanto y una lágrima, alegría.
Las palabras tornas canto y, los ruidos, sinfonía.
Conviertes frío en calor y del fuego barres cenizas.
Lo malo lo haces mejor y un huracán vuelves brisa.
Das brillo a la oscuridad, valor a la cobardía,
Acompañas soledad y a la noche vuelves día.
Eres una paradoja, metáfora irreal;
Eres siglo y eres hora… Eres… especial.

Competencia Desleal

Iván Pietrovich, reconocido parapsicólogo ruso, vacacionaba en las soleadas costas de la península de La Florida. Había sido retado a una competencia de poderes psíquicos por Franklin Schimdt, famosísimo paranormal norteamericano. Los secundaba una convención de científicos de todo el mundo, expertos en la materia, que dictaminaría el ganador.
Aún faltaba una semana para el duelo y Pietrovich dedicaba esos días a relajar su mente, asolándose en las cálidas playas.
Por otro lado, Schmidt se entrenaba fanáticamente, encerrado en su bungalow la mayor parte del tiempo.
Cuando llegó el día de apertura de la competencia, Pietrovich lucía un hermoso bronceado mientras que, su contrincante poseía una palidez cadavérica.
Para presenciar la contienda, que se realizaría en la playa y a plena luz del día, se habían dispuesto varios entarimados.
Las gradas estaban repletas. Un cuantioso público había acudido de diversos países. Al hacer su aparición los contrincantes, la tribuna se venía abajo con aplausos y ovaciones.
Dio comienzo la competencia...
Los periodistas pululaban por doquier y las cámaras no perdían detalle de los participantes. Al atardecer, ya habían completado todas las pruebas menores; estos dos excepcionales maestros de lo insólito venían empatando hasta el momento. Faltaban solamente dos pruebas y eran fundamentales: teleportación y proyección astral.

Chin Li Wu se hallaba presente entre los expectadores; observaba con envidia el desarrollo de la competencia. Chin se consideraba a sí mismo muy superior a esos dos farabutes en acción, y se sentía menospreciado al no haber sido tomado en cuenta; estaba sumamente resentido puesto que no se le había permitido participar.
A medida que se aproximaba la culminación del evento, Chin sentía crecer el odio dentro de sí. Cuando Schmidt y Pietrovich fallaron en la teleportación, el chino sonrió satisfecho, pero aún quedaba una prueba más, la final y definitoria.
Los contendientes se disponían a efectuar el viaje astral. Ambos se concentraron durante casi una hora y... lo estaban logrado! Chin no soportó más, todo su odio emergió de pronto; ahora sabrían quién era realmente Chin Li Wu... El más poderoso! Y concentró todo su poder mental en el mal...

Los cuerpos celestes de Schmidt y Pietrovich flotaban a varios metros del suelo, unidos por el frágil cordón plateado a sus cuerpos materiales; apenas si eran visibles sus auras, que daban forma a sus seres etéreos.
Repentinamente, la calma en el ambiente se quebró. El, hasta ahora inexistente, viento comenzó a soplar cada vez con más furia. La tranquilidad del mar también se rompió, cuyas aguas se acercaban peligrosamente a la costa invadiendo las playas con olas gigantescas.
Los meteorólogos, anonadados, no podían explicarse cómo había surgido ese feroz huracán que, emergido de la nada, no habían podido captar con sus sofisticados aparatos. Tarde para lanzar un alerta, llamaron al huracán "Lydia".
La estampida en la playa fue caótica. En segundos, sólo quedaron allí los dos contrincantes y su séquito de científicos, quienes trataban inútilmente de hacerlos reaccionar.
Y, por supuesto, también estaba Chin...
Pronto los científicos abandonaron sus buenos propósitos, huyendo despavoridos del lugar.
En la playa permanecieron los cuerpos inermes de Schmidt y Pietrovich, quienes trataron de retornar a ellos pero, infortunadamente, el fuerte viento había cortado ambos cordones umbilicales; sus cuerpos astrales volaban ahora libres de ataduras.
Una súbida arremetida del mar arrastró los cuerpos tendidos en la arena y... Ah! La ironía... Chin se había concentrado de tal manera que ni tiempo tuvo de darse cuenta cuando fue atrapado también por las arremolinadas aguas.
Y el mar embravecido se tragó los tres cuerpos emitiendo un bramido escalofriante.

Más allá del caos terrenal...
__ Ey, Fraklin! __ vociferó Iván __ Dame tu mano!
__ Hermano, __ expresó Franklin, mientras tomaba la mano extendida __ hemos empatado de nuevo!

sábado, 28 de junio de 2008

Reflexión

Soledad...
Qué sola me has dejado!
Tristeza:
Por qué siempre me acompañas?
Alegría:
Por qué me has abandonado?
Orgullo,
que mis defectos apañas...
Sinceridad:
No me sirves para nada!

Hastío


Las luces me deslumbran,
de la gran ciudad,
y yo quiero penumbras,
o total oscuridad.
Los ruidos me molestan,
aturden mi tranquilidad.
El aire que respiro apesta,
turba mi sensibilidad.
Hay gente por todas partes,
no puedo hallar soledad.
Deformación de las artes,
transmutación de la paz.
El mundo que se derrumba,
se acaba la humanidad.
Entonces habrá penumbras
y tendré mi soledad.

Una Canción Cualquiera

Un día de tantos bajo el cielo de abril,
un árbol silbando una canción sin fin.
Un pájaro helado en un nido de piel,
un trino ahogado en un sorbo de miel.
Una flor dormida en un lecho de auroras,
una estrella perdida en una canción de horas.
Una luz que se rompe en una muralla oscura,
una verdad que se esconde en torrentes de dudas.
Una imagen alada de voces inciertas,
una pregunta callada y una canción de respuesta.
Un mar incrustado en arenas desiertas,
un sol olvidado en la noche despierta.
Mil perlas volando en sonrisas de luna,
y alguien cantando una canción de aceitunas.
Montañas de lana en un marco sin tiempo,
horizontes de esperanza y un casi silencio.
Remolinos de ausencia en espejos de pena,
y la tenue cadencia de una canción sureña.
Nubes de algodón en un cielo de cera,
tan sólo una canción, una canción cualquiera...

miércoles, 25 de junio de 2008

Montada En Mi Estrella Fugaz


Desde arriba, en una estrella veo la vida pasar;
mientras converso con ella, no ceja el tiempo en su andar.
Pasó un rayo violento, llevaba al amor en su espalda,
lo vi por sólo un momento y se perdió en la nada.
Allí la luna plateada, reina del firmamento,
de los romances guardiana, en su trono de aire y viento.
Pasan las nubes siniestras guardando la lluvia en su ser
y, al arribar, la tormenta las hace desaparecer.
La noche esparce sus sombras sobre el mundo adormecido,
y una suave voz que nombra todo cuanto se ha perdido.
Mi estrella emprende vuelo, llevándome a pasear;
recorro los mares del cielo montada en mi estrella fugaz.
El mundo se ve pequeño, casi insignificante;
todo parece un sueño cuyo fin se ve distante.
Me río del mundo falso pues, encontré la verdad
sin buscarla, aquí en lo alto, aquí en la inmensidad.
Y me voy muy lejos volando hacia cualquier lugar.
Alegre, me voy cantando, montada en mi estrella fugaz.

martes, 24 de junio de 2008

Preguntas Sin Respuestas

Cuando mi vida se agote y me tenga que morir,
habrá alguien que me llore? Habrá quien sufra por mí?
A dónde iré cuando muera? Tal vez a una nueva vida...
Y quién quedará en la tierra, despidiendo mi partida?
Y allí, donde sea que vaya, mundo, cielo o infierno,
esperarán mi llegada? O sólo hallaré silencio...?

Qué Pasó...?

Tantas veces, tantas cosas, tanto tiempo,
para darme cuenta, al fin, que se acabó.
Tantas veces, tantas cosas, tanto tiempo,
tanto amor jurado eterno, y no existió.
Y es entonces que, despierto y me pregunto:
Dónde están todas las cosas que he vivido?
Qué se hizo de ese tiempo que pasó?
A dónde fue todo ese amor perdido?
O es que, siendo sólo un sueño, se borró...

Navidad

La luna se escapa entre copos de nieve,
de nubes de azufre, de almíbar, de piel.
Se acerca el trineo de Papá Noel.
Es la Navidad de una noche oscura,
cubierta de frío, de hielo, de amor.
El árbol de luces de todo color.
Es la medianoche del día Sagrado,
de olivo, de muérdago y de laurel.
El Niño ha nacido otra vez en Belén.

La Carrera De Bicicletas

Aníbal era considerado un excelente ciclista pero, siempre había salido segundo, jamás había sido honrado en el privilegiado primer lugar y su orgullo estaba deshecho. Necesitaba ganar.
Próximo a una nueva carrera y con la moral hecha trizas, comenzó su entrenamiento y preparación física. Se reventaba entrenando diez horas diarias y a veces más... Pero, el día de la competición volvió a salir en segundo término.
Aparte de estar hecho una piltrafa psíquicamente, Aníbal se encontraba ahora ante la presión de sus patrocinadores, quienes amenazaban con retirar su apoyo financiero ante una nueva derrota. Y, aunque el dinero no significaba nada para él, pues poseía lo suficiente como para financiar él mismo su propia competición, lo enfermaba su lastimado ego.
Alentado por la soberbia y la envidia, comenzó a entrenarse más duramente que nunca. Una tarde, decidió dedicarse a observar a sus competidores, no con buenas intenciones, obviamente. Pero, al notar sus elevadas técnicas y la superación física, Aníbal, a sus cuarenta años supo adivinar su inminente fracaso. En su desesperación, tuvo una loca idea. Abandonó por completo su entrenamiento y, en cambio, pasó su tiempo inmiscuido en los trabajos de su padre. Este era un consagrado científico, dedicado a la ingeniería genética. Indagando, cual espía enemigo, en los expedientes de su padre, consiguió apropiarse de los datos de un colega y ex compañero suyo de trabajo, a quien fue a ver en secreto.
Aníbal pagó un millón de dólares a ese individuo para que fabricase un exacto clon suyo, cosa que el inescrupuloso investigador aceptó incondicionalmente.
Y el clon fue creado y preparado para la competición. Aníbal contemplaba extasiado el rendimiento físico de su clon; éste no sólo era incasable, sino que además, podía desarrollar velocidades insuperables.

Llegó el día de la carrera y el clon ocupó su lugar.
Por supuesto, Aníbal-clon ganó la carrera.

Los participantes que habían salido en segundo y tercer lugar ya se hallaban en el podio. Aníbal comenzó a andar exultante hacia el mismo... hacia su primer lugar! Pero a los pocos pasos se detuvo, miró hacia la pista y vio con espanto que el clon continuaba corriendo alrededor de su circunferencia.

Aníbal-clon, incansable proseguía dando vueltas y vueltas, desarrollando una velocidad cada vez mayor. Muchos corrieron hacia él haciéndole señas, intentando detenerlo inútilmente.
Mientras tanto y desde lejos, Aníbal observaba todo y buscaba desesperadamente con su mirada al creador del clon, que había desaparecido.

Desde luego, Aníbal fue descalificado y, no se supo más de él. A la vez, automáticamente el velódromo fue clausurado... por reparaciones, dijeron.

Nunca se dio a conocer bien lo sucedido. La noticia fue tapada como todo lo que resulta inconveniente que trascienda.
El velódromo sigue clausurado, aunque nadie sabe la razón. Sin embargo, existe una leyenda urbana que cuenta que hay un ciclista loco montado en una bicicleta voladora, dando vueltas al circuito y que mata a todo aquel que intente detenerlo...

domingo, 22 de junio de 2008

Extrañaré II

Extrañaré…
Tu voz palabras articulando
Frases que aún deseo estar escuchando.
Extrañaré…
Aspirar el respiro de tu aliento
Esfumándose en la curva de mi cuello.
Extrañaré…
Tu saliva anegándome la oreja,
Al jugar en ella con tu lengua.
Extrañaré…
Tus caricias recorrer mi cuerpo,
Toda mi piel reconociendo.
Extrañaré…
Tu boca recorriéndome entera
Cuando todo mi ser te desea.
Extrañaré…
Sentir deslizándose tus manos,
Danzando al ritmo de tus labios.
Extrañaré…
Los escalofríos en mi espalda,
Cuando en ella mordisqueabas.
Extrañaré…
Las dulces picardías de tus dedos
Hurgando mis recónditos anhelos.
Extrañaré…
La inmensidad de tu ternura
Haciendo tambalear mis estructuras.
Extrañaré…
Tu sexo en el mío muy adentro,
Gozándose tan placenteros.
Extrañaré…
Mi mente la tuya invadiendo,
Tu mente la mía compartiendo.
Extrañaré…
Adivinar tus pensamientos,
Tu posesión de sentimientos.
Extrañaré…
Sólo te extrañaré.

Aurora Del Mañana

Abro mi ventana
Y miro las calles oscuras,
Pienso en la vida lejana,
Creo que ha sido muy dura.
Es de noche,
Hace frío,
Pasan coches
Y hacen ruido.
Yo los miro
Con hastío,
Y suspiro,
Y sonrío.
Ya te veo entre la gente,
Te llamo y no me oyes,
Te llamo inútilmente;
Mientras tanto, pasan coches…
Tu cabello despeinado,
Vestimenta desgreñada,
Recién te has despertado
Y hay sueño en tu mirada.
Pantalones ajustados,
Camisa a todo color,
En los bolsillos ni un centavo,
Vas buscando un mundo mejor.
Con tu perra y con tu hermano
Van camino del amor,
Van tomados de la mano
Como signo de calor.
Te vas, ya te has ido,
Con rumbo hacia el mañana;
Finalmente te he perdido,
Cierro la triste ventana.
Pues es de día
Y hace frío,
Y todavía
No he dormido.

Diario De Una Prostituta


Hace muchos, muchos años, me enamoré perdidamente
De alguien que me hizo daño y jugó conmigo impunemente.
Y ese amor aún perdura pues no lo pude olvidar
Y, ante tanta desventura, vi mi vida a transformar.
Mi cuerpo decidí vender, amor ya no iba sentir;
Esto debería doler y, sin embargo, no fue así.
Mi primera aventura fue increíblemente amena;
Pensé que sería muy dura y me resultó muy serena.
Y así fue la segunda, la tercera, hasta millones;
Escarbando calles oscuras, tratando de encontrar hombres.
Rodé y rodé por el mundo, pasando de mano en mano,
Entre bulines inmundos y placeres depravados.
No tengo dios, lo he perdido entre todos mis pecados;
Sin siquiera haber sentido que me habían profanado.
Sentir al estar sin ropa y tirada en una cama,
El alma impura que goza, una lengua que me lama,
Que me muerdan cada seno, el transitar de una boca
Cada rincón de mi cuerpo. Clavar mis uñas de roca
En otro cuerpo que, encima mío se mueva, sinuoso
Al vaivén del cálido clima de amor fingido y tedioso.
Dos manos que recorran lo más recóndito de mí;
Me penetren y me absorban sin siquiera ya sentir.
Ojos que me desnudan con calientes miradas;
Y no es amor, es basura ardiendo en llamaradas.
Y mi mente se deslumbra con las flamas sin hogar,
Sin lograr una ternura para poderme salvar.
Y sentir a cada instante carne, solamente carne,
Ese deseo constante que me asedia hasta matarme.
El goce de la lujuria me persigue por doquier;
La pasión de la perjuria de un amor que no pudo ser.
Me rodea la inmundicia mientras, en mi corazón,
La pasional avaricia me obnubila la razón.
Y yo siempre sonriente con quien de turno está,
Dejando que me reviente cada vez un poco más.
Y así de este modo, cada segundo del tiempo,
Pudiendo el amor ser todo, lo convierto en uno obsceno.
Simple prostituta soy, no me avergüenza decirlo;
Total, ya es tarde hoy para poder corregirlo.
Es cuanto puedo decir del camino recorrido
Durante mi vida infeliz, que tiene un solo destino.
Porque voy a morir, quiero dejar escrito este diario…
Cuando esté en el cementerio conocerán mi calvario.
Busqué olvido en la pasión, busqué el abrigo de otro amor,
Mas sólo encontré desdén en este mundo sin querer.
Mi conciencia está tranquila, ya no importa lo que piensen.
Moriré con la sonrisa en los labios, como siempre.

Son Todos Siervos Menos Yo

Hay quienes mandan todo el día
y quieren jugar con tu vida.
Hay quien te muestra ya su rostro,
que quiere siempre ser más hosco.
Son todos siervos, siervos son,
quien más, quien menos, todos son.
Hay quienes hablan del amor y de la vida,
y ni siquiera saben qué es el uno y qué es la otra;
pero, sin embargo, dicen cada día
que el uno es esto, que esto es la otra.
Son todos siervos, siervos son,
quien más, quien menos, todos son.
Hay quienes mienten por necesidad,
otros mienten siempre, total qué más les da.
Hay quienes juran por dios y por el cielo,
y mienten porque están anclados al suelo.
Son todos siervos, siervos son,
quien más, quien menos, todos son.
Todo es mentira, no existe la verdad,
todo es mentira, todo es falsedad,
todos aparentan, nadie es como es,
se muestran distintos y no pueden ser.
Son todos siervos, siervos son,
quien más, quien menos, todos son.
Déjenme sola, quiero volar,
mi mente quiero liberar.
Pero no puedo, no me permiten
helar mi alma y se derrite.
Y son todos siervos, siervos son,
quien más, quien menos, todos son.
Son todos siervos, menos yo.

El Corto Vuelo Del Bólido


Gastón se jactaba de ser un avezado conductor. Ese día había tomado la autopista y su coche volaba, desafiando al viento. A 200 kph, sentía que él y su máquina eran una misma cosa, un todo indivisible, una masa continua de energía en movimiento acelerante; sentía perder su noción del yo, que pasaba a ser parte conformante del ente potencial. La mente se le nublaba y la concepción de espacio y tiempo se fundían en la aceleración creciente. Las imágenes a su paso se le aparecían en una profusa secuencia de flashes confusos. La carretera frente a sí se le asemejaba a un camino hacia el infinito...
De pronto, sólo pudo ver la ruta delante suyo y, a los costados, el vacío; hasta que tampoco tuvo ruta... Sólo veía nada a su alrededor. Su loca imaginación lo supuso en etéreo vuelo.
En un estado de éxtasis demencial, largó el volante y, recostándose en el asiento, disfrutó la sensación de ave en libertad.

El camino de montaña se cerraba en una brusca curva pero el pequeño convertible, sin control, no giró y voló por el aire, estrellándose contra las rocas mientras el profundo precipicio lo tragaba con sus ávidas fauces.

Oda Al Amor Imposible

Son serpentinas tus cabellos,
Tu alma es de vidrio,
Tus ojos como letreros,
Tu corazón es un lirio
De blanca pureza.
Tu cuerpo es de roca
De infausta belleza;
En la gruta de tu boca
Hay un dragón de fuego.
Tu llanto provoca
Pálidos esteros
De lágrimas de lluvia.
El viento despeina
Tu álgida cabellera rubia;
En tus labios reina
Siempre una gélida sonrisa;
Tus manos tan tibias
Las siento tan frías.
Tus verdes ojos,coronados
De largas pestañas negras,
Me miran amando,
Sin amar siquiera.
Tus brazos son cadenas
Que me amarran a ti,
Apretándome apenas,
Pero haciéndome sufrir.
Sobre tu pecho desnudo
Yo me dejo caer,
Sintiendo el hueco profundo
De tu voz de ámbar y miel.
Las golondrinas de tus palabras
Son el altar de mis sueños;
Trono de oro y esmeraldas,
La confesión que yo espero.
Mas las puertas al amor
De tu corazón de hielo
Están cerradas al calor
De mi vida y mi cielo;
Porque simplemente,
Estás parado sobre el suelo
Sin pensar que, solamente
Con amarme, emprenderías vuelo.
Soy el ángel de tu vida,
De un paraíso sideral,
Que no te cautiva
Pues no lo crees real.
Pero tus piernas son dos azules ríos
Que caminan hacia mí sin darse cuenta,
Y bajo los mares de los ojos míos,
Te veo venir, sin alegría ni pena;
Porque yo sé que un día te irás
Hacia horizontes de nieve,
Y que no volverás,
Porque no me quieres.
Y, donde quiera que tú vayas,
Te seguirán nubes de ensueño,
Flores imaginarias…
Sonámbulo amor sin dueño,
Sin saberlo me amabas,
Por eso te alejaste;
Yo también te amaba
Y, sin embargo me dejaste.

sábado, 21 de junio de 2008

Por Toda La Eternidad


Por toda la eternidad quisiera poder soñar

que estoy, sin identidad, bailando en el Alvear.

Tus brazos rodeándome en un mundo inmaterial;

tus ojos mirándome en un paraíso astral.

Por toda la eternidad, toda conciencia perder

en el túnel atemporal de tus ojos... En tu ser

y tu magia, el mío fundir; tus misterios conocer

formado parte de ti, compartiendo tu saber.

Por toda la eternidad, regalarte mi existir...

Sobre unicornios volar, tú también parte de mí.

Tú y yo... confundirnos; tú y yo, un único inmortal.

Vivir sin saber si ha sido; espacio tiempo sin lugar.

Por toda la eternidad tú y yo juntos resurgir

en la ignota inmensidad del puente que abre el confín.

Tras tus iris de cristal, por tus pupilas mirar...

Al universo espiar, connotar su irrealidad.

Por toda la eternidad libres, dejarnos caer

en esa virtualidad que solemos proponer.

Sobre las nubes danzar, sumergirnos en el lago,

margaritas abrazar, cruzar el bosque encantado...

Por toda la eternidad, compartida una ilusión

de pureza espiritual, que no alcanza la visión;

el infinito abarcar en toda su integridad...

Amarte y dejarme amar, por toda la eternidad.

Vieja Casa

Vieja casa, grande y solitaria, que fuiste mía una vez,
estoy aquí, donde antes tú estabas; hoy de pronto, quise volver.
Ahora te recuerdo, me parece verte... majestuosa, imponente en la calle gris,
el sol te acaricia y el cielo te envuelve; y, es extraño, creo verte sonreir...
Dulce engaño en la memoria, que se niega a olvidar;
reflejo, efigie ilusoria, te veo aunque no estás.
Hoy te han destruído, dicen que el progreso avanza...
Mas tu esencia no se ha perdido pues mi corazón la alcanza.
Mis ojos me traicionan, te veo y río, te veo y lloro...
y una voz te nombra entre espejos de oro.
Te disipas lentamente, tu imagen se me escapa,
te veo borrosa y tenue; te vas mi vieja casa...
Y un piano triste toca una canción...
Despacio me alejo, y te dijo adiós.

Del Fuego Aquel

Del fuego aquél, sólo hay cenizas
y la imagen fiel de tu sonrisa.
Del fuego aquél, siento tus manos,
tus besos de miel, tu amor lejano.
Del fuego aquél, sólo hay tristeza,
sólo queda de él su pura belleza.
Del fuego aquél, resiento hoy,
y aún te amo y, sin ti, no soy.
Del fuego aquél, de amor evadido,
sólo queda de él tu recuerdo querido.
Del fuego aquél, sólo hay pasado,
quedando latente un amor olvidado.

jueves, 19 de junio de 2008

Yo


Soy un ente cotidiano y mi vida en un sinfín

de pasados malos años tras, cual tango, un berretín.

Las más raras experiencias me jacto de haber tenido

y, en mi cálida conciencia, soy feliz por haber sufrido.

Excitantes sensaciones poco a poco me colmaron;

derretidas ilusiones también me consagraron.

Con metódica armonía y la mente a plena acción,

entre alzas y caídas, obtuve una evaluación.

Fueron muchos más fracasos, que los triunfos que logré;

los primeros me hacen daño, y los segundos también.

Con mi análisis concluído, resta poco por decir;

la vida casi ha vencido y yo me estoy por rendir.

Tanto tuve y perdí tanto que, en un cero estoy ahora;

mi destino estoy tocando con afán de quedar sola.

Mis pasiones se han volcado a la búsqueda final;

pensamientos anulados con un toque demencial.

miércoles, 18 de junio de 2008

En Un Colectivo

Era un día muy crudo de invierno y el viento casi arrasaba conmigo. Decidí que mejor sería que dejara de andar al tún tún por las calles y tomase un colectivo.
Eran las 19 hs. y la gente, que salía de sus trabajos, hacía intransitables las veredas del centro de la ciudad. Justo ante mí se detuvo un micro de la línea 106 y, en él me colé.
El vehículo iba ya repleto y el conductor seguía metiendo gente, estaba empeñado en hacer reventar dicha unidad. Finalmente arrancó, lo cual fue otra desdicha. El enloquecido chofer parecía ir compitiendo en alguna carrera demencial. Cada vez que debía parar era para mí un suplicio; con los frenazos que daba, las personas se agarraban y colgaban de los pasamanos, o unos de otros, sosteniéndose como mejor podían. Yo intentaba esquivar los apretujones y, a duras penas, lo lograba. Además, me veía en la imperiosa necesidad de comer algo; ya ni recordaba la última vez que había ingerido bocado y me sentía desfallecer de hambre. El problema era que, con tanta ropa y tan gruesa ella, se me hacía imposible maniobrar entre la gente para buscar mi alimento. En un momento dado, el conductor frenó tan bruscamente que casi todos los pasajeros cayeron hacia atrás y adelante, resbalando unos sobre otros; a mí casi me hacen puré, me salvé de milagro. Este maldito colectivero estaba saturando mi paciencia. Es claro, el energúmeno no podía saber de mis padeceres pero, por la seguridad, o aunque más no fuera, por respeto a la condición humana, debería tratar de ser más cuidadoso.
Mientras el colectivo proseguía su marcha, yo continuaba con mis forzados intentos por comer. Otra frenada, otro sacudón, empujón va, pisotón viene, y yo enfurecido, sin poder conseguir mi comida y, ahora en parte, también temiendo por mi vida. Ya el hambre y la sed sumada eran desesperantes; ah, el ansia...!
De pronto descubrí, al final del pasillo, a una joven preciosa que vestía una cortísima minifalda.
_ Esta es la mía! _ pensé.
Y hacia ella me dirigí.
Me pareció haber tardado un siglo cuando llegué hasta ella, pero me sentía feliz; mi objetivo estaba casi logrado. Con una amplísima sonrisa y, calculo que, un gesto sádico reflejado en mi faz, me introduje con extremado sigilo por debajo de su pollera, pero... el demente volvió a frenar y sentí que algo me apretaba hasta ahogarme, y ya no supe más.

El tipo aprovechó la frenada, situación que le dio la oportunidad de apoyar alevosamente a la mujer que tenía delante. Esta, con sus angulosas curvas, su pulposo cuerpo, sus insunuantes ropas... lo había excitado al máximo; el fulano no aguantaba más.
La mujer sintió algo duro apretándose contra sus nalgas... En un principio, supuso que sería un accidente a causa de la brusca frenada del chofer, pero luego siguió sintiéndolo cada vez más fuerte y, además, una mano que, sugestivamente, rozaba sus piernas. Se dio vuelta y, con violencia, abofeteó al osado individuo que tenía detrás, mientras le espetaba insultos a viva voz.
El tipo se bajó enseguida, rojo de vergüenza.
La muchacha, también avergonzada, se bajó en la siguiente parada y caminó las cuatro cuadras que restaban para llegar a su domicilio.

Al desvestirse esa noche para irse a dormir, la joven descubrió una notable mancha roja en uno de sus muslos. Intrigada, revisó su ropa y, pudo ver que un gordo mosquito estaba aplastado y pegoteado en sus pantys.

Extrañaré



Extrañaré...
Tus ojos mirándome en silencio,
dibujando en los míos pasajes de otro tiempo.
Extrañaré...
Tu mente invadiendo mis pensamientos,
implacable adivinando mis sentimientos.
Extrañaré...
Tus palabras que, en divino juego,
mis propias palabras iban envolviendo.
Extrañaré...
Tu carita de niño bueno
ocultando travesuras que había estado haciendo.
Extrañaré...
Tus manos tirándome del pelo
y, jugueteando, en mi oreja metían sus dedos.
Extrañaré...
Tus caricias vagando por mi cuerpo,
fundiéndonos en un abrazo tierno.
Extrañaré...
Tu boca y la mía en un beso eterno,
describiendo en su idioma el amor nuestro.
Te extrañaré.

lunes, 16 de junio de 2008

Después

Cuando ya no esté se hará la oscuridad...
Cuando cueste ver mis ojos reflejar
en algunas pupilas, que mirándome estén,
y parezca perdida su mirada sin ver,
cual ciego que pierde sus ojos más allá
del horizonte verde de la inmensidad.
Cuando ya me haya ido se hará luz la verdad;
todo cuanto he fingido se descubrirá.
Cuando yo ya no exista aún quedarán
las historias, que un día pude contar.
Cuando yo me haya muerto me sobrevivirán
las palabras que he escrito, alguien las leerá...

Eres II

Eres sangre, sentimiento, pasión para un momento;
amor de media hora concluído en un ahora...
Eres vida en movimiento y eres un soplo de viento;
seducción de la agonía a merced de una alegría.
Eres fe y pensamiento, eres mil voces... silencio.
Razón sin razón apenas, roca repleta de arena.
Eres magia y desconcierto, insólito espacio abierto.
Estrella en una caverna, eres sol en noche eterna.
Como luz, un flash distante; sueño de sólo un instante.
Inyección de voluntad en mi indisoluble soledad,
eres tiempo compartido, simplemente eres mi amigo.

domingo, 15 de junio de 2008

Deseo


Mi boca te presiente y mis labios vibran;
mi lengua busca ardiente la tuya humedecida.
Se contrae mi cuerpo en ansiosas convulsiones,
anhelando en tu aliento todas tus pasiones.
Mi piel se estremece al contacto, al pensar
que la tuya a ella se pegue, cuando me estás por amar.
Mis piernas se van abriendo, dejándote penetrar
mi interior, queriendo sentirte adentro gozar.
Mis manos buscan tus manos para poderse aferrar,
mientras mis brazos en tanto te quieren atrapar.
Mis uñas sobre tu espalda se hincan hasta arañar,
salvaje como una gata queriéndote perforar.
Tu boca me colma, llenándome tu saliva,
tus manos me toman aferrándose a las mías.
Nuestros flujos se mezclan supurando adrenalina;
estalla en mí tu esencia que se incorpora a la mía.

sábado, 14 de junio de 2008

Ensoñación

Hoy me siento volátil, a años luz del sistema que me rodea;
realidad tan inexistente como mi mundo de ensueños. Hoy
soy mental, etérea en mis pensamientos, frágil en mi
transparente transposición personal; imagen invisible en
vuelo multidimensional. Susceptible en mis sentimientos
expuestos a las inclemencias de los saltos hiperespaciales,
disuelta en eones grises, nebulosa extrasensorial que me
atrapa aprisionándome hasta ahogarme en mi propio
espíritu; celeste cuerpo amorfo a la deriva por el cosmos
de mi vida. Imaginaria sutil de eterna idealidad, ilimitada
vivencia astral de indivisible real irrealidad. Hoy puedo
ser todo sin ser nada y el blanco en el negro, el vórtice
más allá del tiempo y del espacio, materia y energía
únicas y unidas, la oscuridad de la luz en mi propio
agujero negro.

jueves, 12 de junio de 2008

Un Sombrero Tirolés

Para un gentil caballero he comprado yo un sombrero;
es un amigo sincero, por eso no lleva agujeros.
Un sombrero tirolés pues, así como lo ves,
su tristeza se disfraza de alegría, cuando pasa.
La pluma, verde no es, sino gris, cual su mirada,
que mira rompiendo al través la cortina de sus lágrmas.
Qué le pasa al caballero del sombrero tirolés?
Por qué triste y así mero es el afán de su ser?
Cuál es su risa... su llanto...? Oh! Yo quisiera saber...!
Por qué tanto sufrimiento empáñalo sin querer?
Caballero... caballero del sombrero tirolés,
muéstrate verdadero, como eres... como es.

miércoles, 11 de junio de 2008

Carga Desconocida

Pete y Ron eran camioneros y desocupados, no lograban conseguir un trabajo efectivo y vivían como podían de las changas que aparecían de vez en cuando. Eran amigos en su vida privada pero, cuando de trabajo y dinero se trataba, se transformaban en enemigos encarnizados. Esto no era un problema para ellos puesto que así estaban acostumbrados, además les fascinaba competir, se divertían mucho y ambos eran adictos a la adrenalina.
Esa tarde, habían ido juntos por trabajo a una empresa y habían conseguido sendas cargas a transportar. La empresa tenía una curiosa costumbre: Hacía competir a los aspirantes a un puesto de trabajo... Obviamente, a Pete y Ron les venía como anillo al dedo y aceptaron las reglas sin problema alguno. Las condiciones impuestas por la empresa eran simples: Los conductores, bajo ningún concepto, debían saber qué era lo que transportaban y uno de ellos debía respetar la puntualidad. El resultado también era sencillo: El ganador obtendría el puesto de trabajo y doble paga.
A ellos les importaba un comino lo que transportaran, sus únicas preocupaciones eran idear trampas para tenderse mutuamente en el camino.
Partieron a la mañana bien temprano; el trayecto que debían recorrer iba a ser bastante largo y agotador.
A los pocos kilómetros, el camión de Ron se detuvo; Pete lo había manipulado la noche anterior. Maldiciendo por lo bajo, Ron caminó hasta una próxima cabina telefónica y solicitó un remolque. Cuando el vehículo estuvo reparado, reanudó la marcha a toda velocidad. A las pocas horas, divisó el camión de Pete que iba lentamente perdiendo velocidad. Lo pasó tocando bocina y saludándolo sarcásticamente.
Pete vio que el tablero le indicaba falta de combustible, aunque él había llenado el tanque antes de salir. Se apeó y controló el recipiente de nafta, estaba vacío y con un considerable orificio en uno de sus lados. Insultó a Ron para sus adentros y comenzó a caminar. Al llegar a un teléfono público descubrió que los cables habían sido cortados. Farfullando obcenidades, comenzó a andar hasta la estación de servicio más cercana, la cual se hallaba a unos tres o cuatro kilómetros de distancia. Finalmente arribó, su camión fue remolcado y arreglado, y Pete pudo retomar el camino, aunque con resignación. Daba por perdido el puesto ya que Ron le había sacado varias horas de ventaja pero, por lo menos cobraría su paga. Grande fue su sorpresa al divisarlo en la ruta a la vuelta de una curva yendo demasiado despacio. Ron debía tener problemas, de lo contrario ya hubiera arribado a destino; problemas que esta vez él no había causado.
Pete rebajó la velocidad, poniéndose a la par de aquél, con el fin de indagar qué ocurría. Lo que Pete no imaginó fue que, su amigo lo había estado esperando. Ron comenzó a chocarlo con el costado de su camión, intentando sacarlo del camino, que era de montaña y sobre la izquierda lo bordeaba un abrupto y profundo precipicio. Pete se defendió igualmente de las oscuras intenciones de Ron; ambos anduvieron, golpeando con violencia sus vehículos a una velocidad increíble. Ya estaban cerca del lugar de destino, cuando ambos camiones desbarrancaron, yendo a parar al fondo del abismo. Sendas máquinas se destruyeron totalmente y explotaron incendiándose; los dos conductores perecieron, chamuscados en el siniestro.

El matrimonio Simple, con su pequeño hijo, viajaban rumbo al pequeño y aislado pueblo del oeste en donde habitaban los padres de la señora Simple. Al arribar a la granja, contemplaron con asombro que ésta se hallaba desierta; convertida en un desierto: Sin plantas, sin huerta, sin animales, sin moradores...
Recorrieron el pueblo con el fin de indagar el paradero de los padres de la preocupada señora Simple. La preocupación, ahora sumada al miedo, embargaba a ambos esposos al observar que el pueblo entero era un inhóspito desierto.
Regresaron a su hogar, no sin antes hacer la correspondiente denuncia por desaparición... de un pueblo.

El despacho del inspector Clever estaba rebozante de denuncias sobre desapariciones de personas y, platos voladores de por medio, informes respecto a cierta zona convertida súbitamente en un desierto. No había tenido más remedio que dar parte a los federales y éstos a su vez, habían pasado el parte a inteligencia del ejército.

El coronel Lie estaba al borde del colapso, entre las desapariciones, los ovnis, la maldita ecología zonal y que los parió! Su mayor problema eran los dos prototipos secretos desaparecidos hacía unos días; dos bombas desintegrantes experimentales reportadas como perdidas en ruta. Aún no había recibido reporte alguno de la brigada que había asignado a la investigación, que comenzaría en la empresa contratada para su transporte.

lunes, 9 de junio de 2008

Música Interior


Es un ritmo sincopado el que suena en mis oídos.
Son acordes solitarios, imposible definirlos.
Persistente melodía que acompaña mi camino;
clara, nítida armonía que señala mi destino.
Las síncopas concordando al sentir de mis sentidos,
la vida voy tarareando en bemoles, sostenidos.
Sonidos en sinfonía que a veces son disonantes;
algunos son alegría, otros tristeza andante.
Las notas conforman sones que marcan perseverancia,
guiando mis emociones que vibran en resonancia.
Remotas ondas sonoras, sin límite se propagan;
difusas, suaves, canoras, recorren mi pentagrama.
Voy creciendo entre silencios, equilibrando cadencias,
equiparando los tiempos al compás de mis vivencias.
Y ahora, ya transitando el enlace al infinito,
canciones yo voy cantando, que adivino en sus sonidos.

Despertando

Un soplo de viento, en la mañana
me despierta, vuelve a la realidad;
ignorando los sueños que soñaba,
los destruye sin un dejo de piedad.
El sol, que en mi ventana resplandece,
anuncia que ha nacido un nuevo día;
las sombras de la noche desvanece,
quebrando mi oscura privacía.
Esa luz, que mi ser torna conciente
sin importarle irrumpir mi intimidad,
me hace vislumbrar, intermitentes
reflejos entre fantasía y verdad;
hasta que su brillo arrasador
logra, con malévola ironía,
mi mente abrasar con su calor,
embaucarme en sus burdas felonías;
haciéndome creer inútilmente
que, su lumbre me brindará alegría,
cuando sé que, tan sólo simplemente,
alumbrará el ocaso de mi vida.

domingo, 8 de junio de 2008

Despedida

Los superiores nos crearon con sus ocultas razones,
pero al hacerlo idearon incontables ilusiones.
La vida nos brindaron para ser su simiente
mas, qué solos nos dejaron esos sabios indolentes!
Es que, tal vez no notaron que, el error fue darnos mente?
Y la historia dio comienzo, yo no sé hace cuánto tiempo;
fue creciendo y creciendo, convirtiose en algo inmuenso.
Adonde alcanza mi memoria yo recuerdo a mis ancestros,
ellos fueron dando forma a mi pequeño universo.
Todos ellos tan dotados de poderes supraterrenos,
con sus cupos aportados lo fueron enriqueciendo.
Con el ansia de poder, sus errores no midieron;
la ambición les impidió ver que, en basura lo convirtieron.
Y así fue que lo heredé, sin haberlo imaginado,
el sentido no encontré a este gran anfiteatro.
Y yo, por rara expresión de esta vida paradójica,
soy el último eslabón en la escala genealógica.
Y al verlo tan absurdo, insensato, vil y burdo,
fallé en mi decisión: Absoluta destrucción.

Khala


Quisiera ser tan pequeño que tus ojos no me vieran,
volar entre tus sueños, siguiendo cuando despiertas.
Parásito invisible que con tu vida viviera,
con tus sentidos sensible, vulnerable a tus vivencias.
Ente nómada en tu cuerpo, habitante sin morada,
recorrerte por entero, dentro y fuera y en tu karma.
Morar dentro de tu mente por tiempo ilimitado,
escapándome suavemente sin haberte molestado.
Meterme en tu corazón haciendo trampas, travieso
duendecillo, en la razón alterar sus sentimientos.
Enredar las conexiones del corazón al cerebro,
acelerar pulsaciones creando sentidos nuevos.
Salir al exterior, deleitarme en tu figura,
microbio a la sazón perdido en tu tesitura.
Entrar en tus ojos verdes de piruéticos torbellinos
y quedarme para siempre atrapado en sus remolinos.
Triste gorgojo en tu sino, en tu vórtice cayera;
y en busca de su destino, enfermo de amor muriera.
Ese ser que altivo fuera, y de orgullosa mirada,
por otra más altanera, interiormente desangra.
Su soberbia ha caído y a tus pies se ha derrumbado,
completamente vencido a tus manos entregado.
Suplica como un mendigo un poco de tu calor,
se arriesga a cualquier castigo para robarte tu amor.

sábado, 7 de junio de 2008

El Avido Buscador De Oro

Durante toda su vida Boris había sido minero, trabajando siempre bajo patrón y teniendo que aguantar las injusticias de los capataces, que acostumbraban a tratarlos como animales de circo, sólo les faltaba el látigo. El era un hombre sufrido que soportaba los malos tratos y la pésima paga pensando en su mujer y en sus hijos pero, esta última humillación había sido demasiado, incluso para él! Nada ni nadie merecía tanto sufrimiento suyo, después de todo, su mujer también lo maltrataba y sus hijos, prácticamente no le prestaban atención. Decidió que ya era hora de hacer algo por su miserable vida.
Abandonó el trabajo y también su casa, sin una palabra, sin una explicación. Con el poco dinero que aún le quedaba, compró su propio equipo de minería, un viejo jeep, y partió decidido a encontrar oro. Si tenía éxito volvería a su hogar.
Pasó incontables penurias, casi muere de inanición en el vasto desierto, pero tuvo sus frutos; halló su mina de oro. Y finalmente su suerte cambió. La mina era riquísima, poseía grandiosas vetas del brillante y codiciado metal.
La empresa de Boris creció y pronto tuvo que contratar sus propios obreros para poder continuar y acrecentar la producción del metal precioso. La mina parecía ser inagotable. Se construyeron numerosos túneles, hallando a cada paso nuevas vetas. Los vagones afloraban a la superficie siempre colmados de enormes y purísimas pepitas.
Boris se estaba convirtiendo en un hombre muy rico y poderoso y, a medida que se enriquecía, se iba transformando en un miserable y un déspota, tanto o peor como sus antiguos patrones lo habían sido con él. Pero él parecía no darse cuenta de ello y, ya ni siquiera recordaba a su familia. Sólo pensaba en su creciente fortuna, hasta sus ojos parecían refulgir con brillo dorado.
Un domingo por la tarde, Boris decidió bajar solo por los intrincados túneles de la mina. Solía hacerlo asiduamente, con el solo fin de admirar el brillo de su oro, le gustaba contemplarlo y acariciarlo largamente en soledad. Subió al trencito subterráneo y fue bajando, y bajando... De pronto notó que aumentaba la velocidad, sintió un balanceo y un calor abrasador lo invadió por completo. Un estruendoso rugido brotó de las profundidades de la tierra que se sacudía con furia. Sin que Boris pudiese hacer nada para evitarlo, completamente fuera de control, el trencito se estrelló violentamente contra la dorada pared al final del túnel.

El pequeño pueblo perdido entre el paisaje montañoso había tenido que ser evacuado de forma urgente. Los pobladores, en su mayoría mineros y sus familias, habían tenido que abandonarlo todo. El enorme volcán que coronaba el valle había entrado en erupción si preaviso, arrasándolo todo a su paso con lava candente y rocas igníferas, cubriendo el cielo con su manto de humo y cenizas. El gigante rugia como furioso dragón escupiendo fuego entre sus fauces.

En la mañana del lunes, los mineros concurrieron puntualmente a trabajar pero no vieron a Boris. Grande fue su sorpresa al descubrir al final del túnel más profundo de la mina, en la veta mayor, un relieve esculpido con la imagen de su patrón.

jueves, 5 de junio de 2008

Viaje Astral

Era una noche fría de otoño,
cuando las flores se sentían marchitar.
Era una noche fría de otoño,
y a la orilla de un río comencé a soñar.
Las aguas bañaban mi cuerpo desnudo
y el viento rozaba mi rostro durmiente,
mezclando la arena y mi pelo y las rocas
y el nítido rayo de luna naciente.
Ocultando su silbo y el ruido de olas,
el grito del ser que quiso y no pudo;
su espíritu calmo tornose doliente,
y mi viaje astral en alas de ocas,
fue el trágico fin del fantasma del mundo.

lunes, 2 de junio de 2008

Vacía

Con el alma ensangrentada busca el olvido en el llanto,
en la noche desolada que la cubre con su manto.
Su rostro lágrimas perlan, degollado el corazón,
agonía de una espera vana de pasión.
La mirada perdida, ojos reflejos de sol;
los dedos fríos, sin vida, los labios sin color.
Las manos vacías aguardando acariciar
esa piel que, un día, no pudiron más tocar.
El cuerpo anhelante de unas manos que no están
y la boca amante de una boca del jamás.
Los blancos brillantes dientes sólo quieren morder,
y sentir cómo otros dientes la carne le hacen doler.
La lengua suave, pura, otra lengua quiere hallar.
Las uñas largas, duras, tienen ansias de arañar.
Los brazos están abiertos, como queriendo abrazar
algo que ya no es cierto, un ser que no volverá.
Las piernas vagan sin rumbo, separándose al desear;
horrible deseo oscuro, que jamás se calmará.
Rompiéndose en el silencio, la voz triste y dolorida;
el lastimero lamento del alma que ha sido herida.
La boca que pide y ruega, y no se cansa de rogar
unos besos que no llegan, y que nunca llegarán.
Ardiente deseo en los ojos, mirada llena de dolor;
en los pechos misteriosos los despojos de su amor.
Se pierde en la noche negra llorando al ser amado;
lágrimas que han vuelto piedra los fantasmas del pasado.
Sus lágrimas se han secado y ya no puede llorar;
allí donde había amado, ahora sólo puede odiar.

domingo, 1 de junio de 2008

Kenkha

En tus dorados cabellos quisiera enredar mis manos,
entrelazando mis dedos, cada mechón anillando.
A la luz de tus verdes ojos enceguecer mi mirada,
deslizarla por tu rostro hasta tu boca, y cerrarla.
Con mi lengua investigar la cavidad de tu boca
y con tu lengua bailar alguna canción melódica.
Recorrer con mis labios, todo tu cuerpo besando;
aplacar mi sed de años, tu blanca piel saboreando.
Dormir una siesta eterna, soñar con tu amor amado,
reposando mi cabeza entre tus pechos rosados;
y encontrarte, al despertar, entre mis brazos perdida;
tu figura memorar, mientras tú sigues dormida.
Mis manos calor brindarte, y mi pasión retraída;
con mi cuerpo cobijarte, y colmarte de caricias.
Poseerte por completo, perder en ti mi razón,
obnubilado en tu sexo y fundiéndome en tu interior.

Khala´s Blues


Eres una canción de amor que mi guitarra llora,
después de la lluvia el sol, después de la noche aurora.
La luz de mi inspiración, clave de sol en mis notas;
en mi escala, eres bemol, razón de mi vida toda.
Eres tú, bálsamo de inocencia.
Eres tú, en mis cuerdas la cadencia.
Quiero ser fundemanto en tu existencia.
Quiero ser la pureza de tu esencia.
Eres la pausa en mi sostenido, el aire en mi aspiración;
embrujo de mis sentidos, el ritmo de un rock and roll.
Dulce y suave melodía que dio origen a mi blues,
tu cuerpo es la sinfonía, mi mente la ocupas tú.
Eres tú, del arpegio la armonía.
Eres tú, de mi canto la alegría.
Quiero ser la raíz que te alimenta.
Quiero ser el amor que te sustenta.

El Tiovivo De Cristal

Andrés era un niño solitario que pasaba sus tardes enteras leyendo historias de hadas y duendes. No tenía amigos, hablaba poco y parecía vivir dentro de su mundo de ensoñación, el cual no compartía.
Sus padres estaban muy preocupados pues temían que tuviese un dejo de autismo; consideraban que a sus doce años, ya era demasiado mayor para sus tontas fábulas. Consultaron con un médico amigo pero, luego de varios estudios, éste les dijo que se trataba de un niño normal, sólo introvertido. Que desecharan absurdas ideas como el autismo y que, si gustaba de las fábulas mucho mejor puesto que, aunque un tanto demodée, éstas contenían pensamientos profundos y vívidas enseñanzas que ya nadie se molestaba siquiera en pensar. Que lo dejaran formar su personalidad en paz que, ya con el tiempo iría cambiando.
Y así lo hicieron...

Una noche, Andrés dormía plácidamente y soñaba... En su sueño conocía a un duende mágico que venía de otro mundo; un mundo perfecto, un mundo de magia e ilusiones muy similar al suyo. Su nombre era Gork y lo invitó a conocer su mundo, a compartirlo, a fundir ambos mundos en uno solo.
A partir de entonces, todas las noches revivía sus sueños junto a su nuevo amigo, sumergiéndose durante el día cada vez más dentro de sus historias imaginarias. Sólo que ahora contaba con la compañía de Gork, quien se había transformado en su único amigo.

Había pasado un año desde aquella primera noche en que Andrés había soñado con Gork. Sus fantasías habían tomado tal importancia que ya no sabía distinguirlas de la realidad, y Gork se le había tornado indispensable. En la mente de Andrés, el duende se había transformado en algo real, una parte de sí mismo. Gork tenía presencia física, voz audible, pensamientos propios... En la mente de Andrés...?
El niño adoraba a su imaginario amigo, que lo comprendía, lo mimaba, lo consentía, lo quería... Siempre concedía sus deseos; siempre dispuesto a participar en sus fantasías; siempre obsequiándole fábulas y quimeras.
Había pasado un año exacto y, esa noche, su sueño cambió. Gork le anunció que debía partir y que no debía sentirse triste. Que conservara siempre la alegría de la fantasía. El duende se marchó, no sin antes dejarle un último obsequio. Una calesita de cristal invisible que, solamente él podría ver, oír, jugar en ella. Esta sería eterna y poseía una sortija mágica que Andrés debía tomar cuando se hallase ante alguna circunstancia insostenible. Gork le advirtió que toda solución mágica tenía su costo, también que podría hacer uso de la sortija únicamente tres veces, tras las cuales ya no podría recurrir a ella, a riesgo de desatar terribles desgracias sobre su persona.
La mañana siguiente, Andrés se levantó y, con un dejo de tristeza, miró a través de su ventana. Allí, en el medio del patio se hallaba la etérea y translúcida estructura del tiovivo de cristal, tal como Gork le había prometido.
Se vistió presuroso y corrió a jugar.

El tiempo transcurrió y Andrés fue creciendo hasta transformarse en un apuesto joven, todavía introvertido y algo tímido aunque, ya no solitario. Iba a la universidad y estaba por recibirse de médico. Ya no jugaba con el tiovivo, que giraba eternamente en el patio de su casa.
Claudia era una hermosa, adinerada y orgullosa joven que cursaba sus estudios con él. Tenía muchos admiradores de los cuales se aprovechaba. Salía con todos y no se comprometía con nadie. Y tenía fama de cruel a la hora de romper las relaciones.
Andrés se había enamorado perdidamente de Claudia pero no se animaba siquiera a acercársele. Un poco por su timidez pero, mayormente no quería resignarse a ser uno más en su colección. Vivía pensando en ella, amándola y deseándola en su soledad cada vez más notoria y, sufría... Sufría en silencio torturado por los celos y la pasión irrefrenable que crecía dentro suyo.
Entonces recordó la calesita que, hacía años ni siquiera miraba... Arrancó por primera vez la mágica sortija.

Al mes, Andrés y Claudia se comprometían oficialmente.
Claudia era una mujer muy exigente y de gustos muy caros; Andrés no poseía fortuna alguna. Desesperó al ver quebrantarse la tan ansiada relación por causa de sus escasos recursos, extrayendo la sortija una segunda vez.
A los pocos días, un telegrama le comunicaba ser el heredero de una inmensa fortuna que, un ignoto y lejano pariente, le había testado. Y Andrés fue capaz de complacer los extravagantes deseos de su amada Claudia.
Ese mismo año, finalizó su carrera de medicina y ambos se casaron. Ella, como era de esperarse, abandonó sus estudios, en lo que nunca había puesto demasiado interés.
A los dos años de casados tuvieron un niño. Un hermoso niño rubio de azules y enormes ojos al que llamaron Diego.

Diego crecía saludablemente y la fama y el prestigio de Andrés también crecían en rápido aumento. Mientras tanto, Claudia se aburría, hastiada de su papel de honorable esposa y madre.
A los escasos cinco años de matrimonio, Andrés ya se había dado cuenta del error. Claudia nunca le había amado ni mucho menos, era merecedora del amor que por ella había sentido. Había descubierto en su esposa a una mujer voluble y vana, a la que ya ni siquiera veía hermosa. Sólo el deseo carnal y la ambición de lo imposible podían haberlo lanzado a tan absurdo casamiento. Aún así, Andrés se sentía afortunado. De su relación había nacido Diego y él adoraba a su hijo.

Andrés había iniciado una relación amistosa con una colega, que pronto se transformó en algo más. Llegó a amar a esta mujer como jamás había ni habría sido capaz de amar a su esposa.
El era un hombre justo y sincero, y detestaba verse ante la necesidad de mantener oculta su relación amorosa. Blanca era el amor de su vida pero, dado su actual estatus social, no podía arriesgarse al escándalo de un conflictivo divorcio. Para peor, Claudia sospechaba algo y, no porque le importase, sino por simple despecho y la más pura de las maldades, ella podía e iba a arruinarle la carrera y la vida, además de quedarse con prácticamente toda su fortuna.
Andrés subió al tiovivo y, tomando por tercera vez la sortija, expresó mentalmente sus deseos por el triángulo amoroso.

Nunca supo si su tercer deseo fue cumplido.
Al poco tiempo Diego enfermó. Ningún remedio daba resultado y el estado del niño empeoraba. Sometido a un millar de análisis clínicos, se descubrió que el pequeño padecía de una extraña forma de leucemia provocada por un virus de una cepa desconocida. Le dieron variados tratamientos pero ninguno adecuado, Diego emperoraba deteriorándose rápidamente.
Andrés era un guiñapo humano, su hijo agonizaba. En un rapto de desesperación montó la calesita de cristal, cogiendo la sortija por cuarta vez, olvidando por completo las advertencias del duende, compañero de sus fantasías infantiles.

La magia tiene su precio y siempre se lo cobra.
Mientras Andrés, mirando fijamente la sortija, suplicaba por la vida de su hijo, el niño moría solo en su camita de hospital, consumido por la fatal enfermedad. Al tiempo que Claudia, sin testigos, empujaba a Blanca por una ventana del décimo piso de ese mismo hospital, los padres de Andrés, que acudían a ver a su único nieto, fallecían trágicamente en un accidente automovilístico. Mientras, el tiovivo de cristal se derrumbaba en añicos sobre un pálido Andrés que, con tembloroso asombro, contemplaba como en una pantalla cinematográfica las tres tragedias de su deshecha vida. En tanto, en su cabeza sonaba ronca e imponente la voz del duende quien, ya no tan amistoso, le recordaba su advertencia final.
Andrés con la mente enajenada, miró la sortija que aún descansaba entre sus manos y, con todas sus fuerzas, la clavó en su corazón.