
La métrica de un binario
calcetín de media suela,
los cerebros enyesados
zapateando los patea
en el tiempo circular.
Carnaval canibalesco
con hienas hermafroditas;
universos paralelos
y la roncha que te pica,
payasada singular.
Una obsesión aritmética,
tricolores tamarindos
con espinas que te pinchan,
y un bisiesto algoritmo
que sube de cuatro en par.
La rotonda geometría,
sortilegio paradójico
que decántase en poesía;
antagónicos sinónimos
de un sistema decimal.






