Death

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domingo, 22 de junio de 2008

El Corto Vuelo Del Bólido


Gastón se jactaba de ser un avezado conductor. Ese día había tomado la autopista y su coche volaba, desafiando al viento. A 200 kph, sentía que él y su máquina eran una misma cosa, un todo indivisible, una masa continua de energía en movimiento acelerante; sentía perder su noción del yo, que pasaba a ser parte conformante del ente potencial. La mente se le nublaba y la concepción de espacio y tiempo se fundían en la aceleración creciente. Las imágenes a su paso se le aparecían en una profusa secuencia de flashes confusos. La carretera frente a sí se le asemejaba a un camino hacia el infinito...
De pronto, sólo pudo ver la ruta delante suyo y, a los costados, el vacío; hasta que tampoco tuvo ruta... Sólo veía nada a su alrededor. Su loca imaginación lo supuso en etéreo vuelo.
En un estado de éxtasis demencial, largó el volante y, recostándose en el asiento, disfrutó la sensación de ave en libertad.

El camino de montaña se cerraba en una brusca curva pero el pequeño convertible, sin control, no giró y voló por el aire, estrellándose contra las rocas mientras el profundo precipicio lo tragaba con sus ávidas fauces.