Death

Death

jueves, 15 de mayo de 2008

Posesión Voluntaria


Quisiera soñar un sueño en el que estemos tú y yo,
y en él, ser yo tan pequeño, no me alcance tu visión.
Y entonces recorrer tu cuerpo sin que puedas darte cuenta;
hugarte los pies, los dedos, subir por tu empeine a tientas.
Hacer solitarias carreras, compitiendo contra nadie,
por la esbeltez de tus piernas y, a nadie poder ganarle.
En tu pubis enmarañado, entre tu vello enredado,
llorar al verme atrapado, reír de haberme escapado;
para ser aprisionado por tus delicadas manos,
y sentirme acariciado sin que tú lo hayas notado.
Pegar un enorme salto y rodar por tus caderas,
en tu espalda hacer un alto para trepar por tus vértebras,
y de pronto resbalarme, entre tus nalgas cayendo
en forzoso aterrizaje y, otra vez seguir subiendo...
Correr veloz por tu vientre hasta el cráter de tu ombligo,
patinando en desniveles y perdiendo el equilibrio.
Deslizarme por el tobogán de la curva de tu cintura,
con tus costillas chocar, y brincarlas una a una.
Con mi equipo de alpinista, tus turgentes senos escalar,
y al arribar a la cima, a su erecto morador burlar.
Desplomarme en el trampolín de tu largo, terso cuello,
botar y botar sin fin, prenderme de tus cabellos
y, usándolos como lianas, lanzarme al laberinto
de tu oreja espiralada buscando rumbos distintos.
En tu boca recostarme, rendido a descansar;
con tus lengua cobijarme para luego despertar,
continuar el largo camino que lleva a tus ojos verdes...
Rodar en sus torbellinos y, para siempre perderme.
Y dentro tuyo quedar, habitando en tu mirada;
con tus ojos contemplar donde yo no viera nada.